💡 De esperar un mes por la luz… a recibirla mañana: la evolución silenciosa de la fotografía
- Carlos Latapi

- 10 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La semana pasada viví algo que me hizo detenerme y reconocer —otra vez— cómo ha cambiado la fotografía… y cómo hemos cambiado nosotros con ella.
Tenía una sesión importantísima con cantantes mexicanos que todos conocen. Al revisar mi esquema de iluminación, decidí que era momento de sumar un flash nuevo y un set de cajas de luz para diseñar la atmósfera exacta que quería.
Hoy, ese proceso es casi absurdo de lo sencillo:
Abrí la app, revisé opciones, confirmé que había saldo (porque uno es artista, pero también humano 😅), hice clic en “comprar” y listo.
Al día siguiente, ya tenía la luz en mis manos.
Y ahí, justo en ese instante, me cayó el recuerdo como un relámpago.

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📦 1985: cuando comprar luz era una odisea (y un acto de fe)
Mi primer equipo de iluminación profesional lo compré en 1985, en la tienda Foto Cui de mi papá. Aquel kit #Multiblitz de 180 watts costó $25,000 pesos de la época. ¡Una fortuna!, y aun así, tardó un mes entero en llegar a México.
Un mes esperando luz…
Un mes sin saber si llegaría completa, si sería compatible, si resistiría nuestras instalaciones eléctricas.
Pero así era la fotografía: un arte caro, exclusivo, sofisticado y lleno de riesgos.
Los siguientes equipos los fui adquiriendo en mis viajes a Nueva York o Los Ángeles. Me metía a ferias como VISCOM, donde veía marcas que en México parecían ciencia ficción. Recuerdo la finísima #Norman, con sus cabezas de 1800 watts… luz pura y cara.
Cuando un día, por fin, pude comprar ese equipo en México —en la tienda del fotógrafo Christian Besson, el único que traía Norman al país— casi sentí que había ganado un premio. Porque en esos tiempos tener luz era poder.
La luz te diferenciaba.
La luz te abría puertas.
La luz era una inversión que solo algunos podían hacer.

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⚡2025: hacemos luz en un click
Hoy todo cambió.
La fotografía evolucionó, sí en lo digital, pero también en lo comercial.
Lo que antes era inaccesible, hoy está a tres pasos:
Pensarlo.
Buscarlo.
Ordenarlo.
Y al día siguiente… ¡pum!, llega. Desde el otro lado del mundo hasta la puerta de tu estudio.
Hoy un aficionado, un estudiante o un soñador pueden tener herramientas que antes solo imaginábamos al ver revistas extranjeras.
Y eso, lejos de restarle magia a la fotografía… la democratiza.
Porque la luz ya no es privilegio: es punto de partida.
Lo verdaderamente valioso no es cuánto cuesta tu flash, sino qué quieres hacer con él, la técnica, tu visión, tu capacidad de entender la luz, tu intención… eso sigue siendo lo que hace la diferencia.
Yo lo viví hace unos días, con un flash que llegó al día siguiente. Lo viví en 1985, esperando un mes para tener luz por primera vez. Y lo vivo hoy, sabiendo que lo importante no es la facilidad con la que compras la luz, sino la profundidad con la que la usas.

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📸 Cierre
Hemos pasado de la escasez al exceso.
De lo exclusivo a lo disponible.
De esperar un mes a hacer un click.
Pero la luz… la luz sigue siendo la misma:
un puente entre lo que ves y lo que sientes.
Hoy agradezco vivir una época donde más personas pueden acceder a ella.
Porque quizá, entre todos esos clics, hay futuros fotógrafos que descubrirán algo que en 1985 también aprendí:
El equipo se compra.
La luz se construye.



Absolutamente esencial entender el pasado para poder imaginarnos en el futuro y entender los puntos intermedio. No hay duda que para lograr un nivel de maestría en cualquier arte es necesario comprender las herramientas para imaginar resultados que toquen los territorios del arte.
Felicidades por el blog! Está increíble
Eres grande querido Lata
¡Hola Lata
Quería felicitarte por todo tu recorrido y por cómo has evolucionado al igual que la fotografía a lo largo de los años.
Es fascinante ver cómo antes las luces tardaban un mes en llegar, y ahora todo ha cambiado radicalmente. Ha sido un honor haber trabajar contigo en el pasado como maquillista, y me alegra muchísimo ver tu crecimiento y éxito.
¡Un abrazo!